El ayuno puede ser medicina

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Ann Wigmore, doctora estadounidense que realizó distintos estudios en torno al mundo de la alimentación citó, “La comida que comes puede ser la más poderosa forma de medicina o la forma más lenta de veneno”. Ella creó “la dieta de los seres vivos” en la que básicamente se deben consumir frutas, verduras y legumbres mezclados de diferentes formas en licuados. Según esta dieta cualquier forma de cocción está prohibida pues defiende que nuestro organismo no se nutre bien si los productos están cocinados. Yo no estoy de acuerdo con su filosofía, pero sí, con la importancia de conocer lo que consumimos y qué beneficios nos aporta cada producto al organismo. Por ejemplo, tomar jugos naturales o licuados de frutas y verduras de temporada puede ser la solución perfecta para comenzar tus mañanas o sustituir comidas en algunos casos, sería hacer una dieta depurativa de un día. Sin embargo, vivir a base de ellos durante largos periodos es inviable.

Como ya hemos ido comentando, dietas y filosofías en el mundo de la alimentación y nutrición hay muchas, pero debes encontrar aquella que mejor se adapte a ti y cubra todo lo necesario para mantenerte con buena salud. Hablemos entonces del ayuno o semiayuno, son procesos de abstinencia y regeneración que pueden optimizar nuestra salud. Nuestro organismo vive una situación de autofagia cuando ayunamos, pero este proceso aparece de forma gradual, no instantáneamente. Simplemente aumentando el ayuno nocturno por encima de las 13 horas se han observado beneficios como la reducción de los niveles de insulina, menor mortalidad por cáncer de pecho, prevención de enfermedades neurodegenerativas o refuerzo del sistema inmune.

El ayuno intermitente permite que al aportar menos calorías de las necesarias al organismo, este se vea en cierta medida obligado a obtenerlo de las grasas. Aunque bioquímicamente hablando lo que se produce es una reducción de la expresión de mTOR y un aumento de la AMPK, que conducen de esta manera a la autofagia.

La clave es llevar un buen equilibrio entre ambas y por ello existen diferentes formas de hacer un ayuno:

  • Ayuno 12/12, es el que, aunque no lo sepas, hacemos la mayoría, un ayuno intermitente de unas 8-10 horas en las que duermes. Si aumenta un poco más la ventana de ayuno acercando o superando las 12 horas podrás experimentar muchos de estos beneficios. Simplemente cena antes o desayuna más tarde de lo habitual.
  • Ayuno 16/8, ayuno de 16 horas y comes en 8 horas. Al igual que el 12/12 es un ayuno de frecuencia elevada y de corta duración y, es el método más utilizado para perder peso. Lo habitual es fijar la ventana de alimentación entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde.
  • Ayuno en días alternos, consiste en alternar días que comes normal con días que no superas las 500-800 kcal en una comida. Ayuda a minimizar la ralentización del metabolismo en las dietas.
  • Eat stop eat, donde se trata de incorporar uno o dos ayunos de 24 horas a la semana.
  • Semiayuno o FMD, se trata de comer muy poco durante 4-5 días.

Como ves, opciones hay muchas, pero debes tener claro que ninguna de ellas será mejor que: hacer 5-6 comidas al día con buenos alimentos, que le des a tu cuerpo un buen descanso de 7-8 horas al día y que cualquier pauta que elijas se verá siempre reforzada si la acompañas de ejercicio. Recuerda que todo en exceso es malo y por ello el ayuno debe ser una herramienta de uso puntual.

Si gozas en general de buena salud y te interesa poner en práctica el ayuno, puedes empezar poco a poco, con un 12/12, una vez que tu organismo se acostumbre puedes pasar a saltarte alguna comida aleatoria y más tarde probar con el 16/8 e incluso poner en práctica si lo deseas algún ayuno de 24 horas. Y no olvides que en todos los casos puedes/debes ingerir líquidos (agua, infusiones, café solo,…).

Por lo tanto, a menos que estés embarazada, seas deportista de élite, padezcas alguna enfermedad grave o sufras algún desorden alimenticio, el ayuno intermitente puede ser una ayuda muy interesante para mejorar tu salud, siempre de manera controlada y sabiendo cuidar tu alimentación, el ejercicio y tu descanso.

¡Feliz semana!