¿De dieta tras las fiestas?

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Comienza el año nuevo y con él los nuevos propósitos del tipo: dejar de fumar, beber menos, apuntarte al gimnasio, ahorrar dinero o viajar a algún lugar paradisíaco. En definitiva, todos orientados a mejorar la salud o en busca de la felicidad.

En enero los gimnasios rebosan de gente que buscar adelgazar, bajar esos kilos que han subido durante las fiestas navideñas o que arrastran desde hace tiempo para que la “operación bikini” no les coja por sorpresa. En casa empiezas la dieta, casi siempre sacada de Internet, de una que te ha pasado un amigo o esa que tu vecino te ha dicho que es milagrosa. Pero te advierto, ¡las dietas milagro no existen!

Hablamos de dieta milagro cuando dicho régimen alimentario promete una rápida bajada de peso sin apenas esfuerzo, todo ello a costa de una alimentación desequilibrada con una importante restricción energética y, en consecuencia, perjudicial para la salud. Ejemplo de ello son:

  • La famosa dieta Dukan, plan alimenticio basado en la ingesta excesiva de proteínas donde de una lista de 100 ingredientes el 72% es rico en proteínas y el 28% son verduras seleccionadas. Se divide en cuatro fases, sin restricción de la cantidad ingerida y que comienza con la ingesta de alimentos altamente proteicos y bajo en grasas (pollo, pavo, clara de huevo, pescado blanco, etc.) para luego ir incorporando algunas verduras y salvado de avena hasta llegar, eventualmente, a comer todo tipo de alimentos. Eso sí, manteniendo una dieta hiperproteica continua.
  • Otras son la dieta Atkins, o la dieta Scardale, ambas hiperproteicas e hipocalóricas.
  • La dieta de la piña, la dieta de la manzana, o la dieta del pomelo, frutas ricas en vitaminas A, B o C, beneficiosas para el sistema digestivo e innumerables procesos metabólicos. Son ingredientes sanos, pero en sí mismos, insuficientes para aportar al organismo los nutrientes que necesita y por consiguiente son dietas peligrosas.
  • La dieta Rina o dieta de los 90 días, en la que se dividen los alimentos por grupos y sólo se ingieren alimentos de un grupo cada día.

Todas estas dietas son restrictivas en cuanto al consumo de calorías por lo que inducen una rápida pérdida de peso, pero tienden después a producir un importante efecto rebote o “yo-yo”, con el que recuperas el peso perdido e incluso más. Además, conllevan importantes riesgos para la salud, pues el déficit de vitaminas, la producción de cuerpos cetónicos (tóxicos), la desnutrición proteica, la falta de fibra y “malnutrición” generalizada te pueden llevar desde estreñimiento, cansancio, fatiga, náuseas, mareo, sequedad de boca (xerostomía), mal aliento (halitosis), trastornos alimenticios y obesidad a largo plazo; hasta enfermedades renales y cardiovasculares, osteoporosis e incluso shock hipoglucémico y muerte.

Otros términos que quizás hayas escuchado son ayuno intermitente, dieta depurativa de un día o hacer un semiayuno con frutas y verduras, que te limpien el organismo, en el próximo post los trataré más a fondo, ¡estate atento!. Esto quizás pueda ayudarte en el comienzo de un plan de alimentación más sano y equilibrado, pero en ningún caso se deben hacer a largo plazo y menos aún si padeces alguna patología o tu situación fisiológica te exige requerimientos nutricionales especiales.

Recuerda que una alimentación adecuada debe ser variada, equilibrada y suficiente, cambia malos tus hábitos alimenticios y si te cuesta o no sabes por dónde empezar acude a un profesional que te ayude a organizar tu alimentación y a adaptarla a tus necesidades, para así poder llegar a conseguir tus objetivos, pero, sobre todo, para que a la larga mejore tu salud y con ella tu felicidad.

La información aquí plasmada pertenece en su totalidad a Dña. Otilia Orihuela Elejabeitia.