La mascarilla, una buena chivata de posibles problemas bucodentales

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A woman is smiling while being at the dentist

Ajustarse adecuadamente la mascarilla para evitar filtraciones de aire es una de las principales recomendaciones para combatir al coronavirus. Este ajuste crea un compartimento estanco entre la nariz y la boca que concentra más el aire que exhalamos, algo que puede ser un chivato ideal para detectar posibles problemas bucodentales. Y es que, si al usar la mascarilla percibimos un olor raro, intenso o desagradable procedente de la boca, debemos ponernos en alerta: podemos estar ante una posible infección o patología bucal.

La Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) ha informado de que «no existen evidencias de que el uso de mascarilla afecte a la salud oral» ni tampoco de que genere problemas de aliento, de acumulación de bacterias, caries o sequedad de boca, «siempre y cuando se sigan las rutinas de limpieza habituales».

Ahora bien, si existe un problema bucodental previo, la mascarilla puede ayudar a su detección. «Percibir mal olor puede ser signo de algún problema. Puede proceder de sistemas como el digestivo o el respiratorio, pero lo más probable es que proceda de la cavidad bucal», explica a este periódico Jesús María Carrascal, ortodoncista exclusivo y vicepresidente de la SEDO.

Según señala, estos problemas pueden ser muy variados y derivar de causas como una mala higiene, el tabaquismo o el acúmulo de bacterias. En el caso de este último, las complicaciones podrían abarcar desde caries a problemas periodontales más serios, cómo la gingivitis o enfermedades más severas. «Ante cualquier sospecha de problema, es importante derivar o acudir a una clínica odontológica o de ortodoncia», asegura Carrascal.

La actuación del farmacéutico

Como profesional cercano que atiende diariamente consultas sobre uso de mascarillas e higiene bucal en el mostrador, el farmacéutico comunitario se muestra como un agente sanitario de primer orden a la hora de asesorar al paciente y derivarle en caso necesario.

Por este motivo, desde la SEDO plantean algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad a la hora de dar asesoramiento en la farmacia. En primer lugar, apuntan que lo más importante para abordar la halitosis y evitar problemas orales es una buena higiene, acompañada de una dieta equilibrada y evitando el tabaco y el alcohol.

«Lo más importante para evitar este problema es tener una higiene oral muy meticulosa con cepillos de cerdas suaves o medias para no dañar la encía, que puede tener una mayor predisposición a acumular materia y un mayor porcentaje de inflamación por el uso de mascarilla. Además, se deben masajear las encías para fortalecerlas, usar la planta para limpieza de la lengua (o cepillar la lengua para eliminar las bacterias que se acumulan en la cavidad oral) y usar cepillos interproximales», explican los ortodoncistas.

Colutorios sin alcohol

Junto a esto, desde la SEDO subrayan que es muy importante el enjuague bucal con colutorios sin alcohol, especialmente en este periodo de uso de mascarilla para mantener las encías sanas y el aliento fresco. «En los casos en los que haya un problema de halitosis, existen colutorios bucales específicos que neutralizan las sustancias y procesos que causan el mal aliento», añaden.

Además, aseguran que otro elemento que se debe incorporar en esta situación para extremar la higiene bucal son los irrigadores dentales, «que eliminan los restos que puedan acumularse entre los dientes o en zonas de difícil acceso -por ejemplo, cuando existe un problema de apiñamiento o durante el periodo en el que se llevan brackets, que pueden provocar que restos de alimentos se queden atrapados». Añaden que también se puede realizar esta irrigación con enjuague bucal.

«Todos estos productos se dispensan en las farmacias, por lo que los farmacéuticos pueden aconsejarles sobre la amplia gama de colutorios, cepillos interdentales, cepillos de dientes y otros elementos que mejor se ajusten al problema de cada paciente», destacan desde la SEDO.

Consecuencias del apiñamiento dental

Además de esto, los ortodoncistas también insisten en que es muy importante vigilar posibles malformaciones dentales y apiñamiento de dientes, ya que impiden un buen cepillado y seguir unas pautas de limpieza adecuadas. «Una mala posición de los dientes puede dificultar mucho la higiene y derivar en problemas», asegura Carrascal. De hecho, desde la SEDO explican que una mala higiene favorece la creación de depósitos de placa: «Si la placa (compuesta de bacterias, moco y residuos de alimentos que se acumula en las partes expuestas de los dientes)  no se elimina, se convierte en lo que llamamos sarro, que queda atrapado en la base del diente irritando e inflamando las encías«.

Por este motivo, los ortodoncistas aseguran que, cuando existe apiñamiento dental, «es aconsejable solucionarlo mediante un tratamiento ortodóncico para evitar que la acumulación de placa acabe degenerando en esa inflamación y sangrado de las encías que, de no tratarse adecuadamente, puede acabar derivando en periodontitis«.

Ante esta recomendación, el vicepresidente de la SEDO lanza un mensaje claro: «Si hay cualquier sospecha, se debe acudir al especialista. Por eso, hay que mostrarle a la población que las clínicas odontológicas y de ortodoncia son lugares seguros, y que no acudir a ellas puede suponer un mayor riesgo y generar complicaciones».

Info. www.diariomedico.com