La Piel Después de los 50

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A partir de los 50 años, los cambios en la piel empiezan a ser más visibles. El grosor de la epidermis se reduce, disminuye el colágeno y la cantidad de células con pigmento, principalmente en las mujeres debido a la menopausia. Además, se pierden niveles de lípidos, estrógenos, calcio y agua. En consecuencia, aparecen manchas, la piel se vuelve más delgada, más pálida y transparente.

Los vasos sanguíneos de la dermis son más frágiles, lo que provoca los hematomas, el sangrado debajo de la piel, hemangiomas capilares y afecciones similares.

La piel envejecida se repara a sí misma más lentamente que la piel joven, por lo que hay que ayudarla aportándole los componentes que necesita para mantenerse en buen estado. Dichos componentes, indicados para favorecer el estado del cutis, son numerosos y, según las necesidades de cada uno, destacamos:

ÁCIDO HIALURÓNICO: aporta una importante hidratación a la piel formando una capa sobre ella, evitando la pérdida de agua y rellenando las arrugas.

ISOFLAVONAS LIPOSOMADAS: contribuyen a la producción de colágeno y, con sus propiedades antioxidantes, ayudan a mantener los niveles de hidratación y regeneración de la piel. Con este componente se consigue el efecto antienvejecimiento ya que aumenta el grosor de la piel y disminuye la aparición de arrugas.

SILICIO ORGÁNICO: componente extraído de las algas. Protege de los radicales libres y reconstruye e hidrata los tejidos. Favorece a la regeneración cutánea y también al efecto antiedad mejorando la calidad y estimulando la renovación celular.

POLIPÉPTIDOS BIOACTIVOS: actúan efectuando una acción bioestimulante y reparadora de regeneración y reafirmación.

COLÁGENO nutre la dermis y aporta elasticidad a la piel dando turgencia y reduciendo las arrugas.

RETINOL es un derivado de la vitamina A, usado para reducir las líneas de expresión y las arrugas naturales de la piel. Suaviza la textura, disminuye la hiperpigmentación y las manchas oscuras.

Además de adquirir cosméticos ricos en estos componentes, debemos mantener la piel limpia y exfoliada para la correcta renovación celular que previene el envejecimiento.

También es recomendable la aplicación de serums en la fase previa a la aplicación de las cremas, ya que actúan aportando luminosidad, entre otros beneficios.

No podemos olvidar la zona periocular, que necesita estar bien hidratada para evitar la aparición de arrugas, bolsas y ojeras.

Cuidando toda la piel de nuestro cuerpo, retrasaremos su envejecimiento.

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