Las grasas trans

Compartir

Las grasas trans tienen dos fuentes, la natural y la artificial o industrial. La fuente natural proviene de animales como la vaca, la oveja o la cabra.  Éstas las absorben a través de su alimentación y, a su vez, se concentran en los músculos y la leche de los animales. Es por ello que se encuentran en la carne de vaca, cordero y cabrito, así como en la leche entera.  productos como la mantequilla, crema, nata, leche entera, carne grasa, etc.).

La fuente industrial de ácidos grasos trans se da cuando se hidrogenan parcialmente los aceites vegetales. Si la hidrogenación es total se forma una grasa saturada, pero si la hidrogenación es parcial se produce una mezcla de ácidos grasos saturados, monoinsaturados y poliinsaturados cis y trans. Los alimentos horneados como galletas, bollería industrial, alimentos precocinados, snacks y los fritos como patatas fritas, maíz, y otros aperitivos, junto con los helados, cremas y batidos son los alimentos que contienen grasas trans en mayor cantidad. Por eso el primer efecto de las grasas trans es aumentar los niveles de colesterol total, sobre todo del colesterol LDL (“colesterol malo”),

Por otro lado, los ácidos grasos trans aumentan los niveles de triglicéridos en sangre y la hipertrigliceridemia está asociada independientemente con el riesgo de enfermedad cardiovascular. Un consumo mayor de 1 gramo al día de grasa trans produce un aumento de la rigidez de la arteria carótida.

En relación a esto, la Comisión Europea ha publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea del día 25 de abril el Reglamento (UE) 2019/649 de la Comisión, de 24 de abril de 2019, que modifica el anexo III del Reglamento (CE) n° 1925/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo en lo que se refiere a las grasas trans, que no sean las grasas trans presentes de forma natural en las grasas de origen animal, limitando su presencia en los alimentos a un máximo de 2 gramos por cada 100 gramos de grasa. El alcance del Reglamento se refiere a las grasas industriales y excluye las grasas presentes de forma natural en las grasas de origen animal. Este reglamento entra en vigor el 15 de mayo de 2019, pero permite un periodo transitorio de aproximadamente dos años (hasta el 1 de abril de 2021) para que las industrias puedan adaptarse a este límite.

Pero no es la primera acción que se realiza, el 4 de diciembre de 2009, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ya había dictaminado que la ingesta de ácidos grasos trans debe ser lo más baja posible. Además, en 2015, la Comisión Europea también realizó un informe sobre las grasas trans, en el que se recordaba que las enfermedades coronarias son la principal causa de muerte en la Unión Europea y que una elevada ingesta de ácidos grasos trans aumenta fuertemente el riesgo de sufrir cardiopatías. Por último, en 2018, fue la Organización Mundial de la Salud quien pidió que se eliminaran las grasas trans en la producción industrial del suministro de alimentos.

Dejar respuesta