Los Piojos. Cómo prevenirlos y cómo tratarlos.

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Los piojos son los pequeños insectos que viven en la cabeza de los humanos, más , ya que entre los 3 y los 11 años es cuando menos grasa capilar se produce y se convierten en un objetivo más atractivo. Pero esto no quiere decir que los mayores estemos excluidos de este contagio. Cuando comienza el curso escolar, lo más que tememos es si nuestros hijos volverán con piojos o no.

A la hora de revisarlos, debemos tener en cuenta dónde mirar y qué buscar. Las zonas que suelen frecuentar estos insectos son el cuello y la parte trasera de las orejas. Podemos encontrar piojos o sus huevos, las llamadas liendres, que son de color blanco y un tamaño minúsculo difícil de apreciar. Al tratarse de un parásito, necesitan alimentarse de sangre humana para sobrevivir. El picor es el síntoma que activa las sospechas.

Para mitigarlos existen numerosos productos como champús, lociones, espráis, etc. llamados pediculicidas. Estos tratamientos pueden ser con o sin receta médica, pero es importante que consulte a su farmacéutico cuál se ajusta más a sus necesidades.

Estos productos pueden contener determinadas sustancias con funciones similares:

  • Permetrina. Pesticida ampliamente seguro que puede aplicarse a embarazadas, mujeres en período de lactancia y niños mayores de 2 meses, según las indicaciones que ofrece.
  • Dimeticona. Es una silicona de alta densidad que paraliza al piojo, asfixiándolo y deshidratándolo. Es transparente y no desprende ningún tipo de olor.
  • Alcohol bencílico. Actúa asfixiando al piojo.

Para acompañar estos productos, es aconsejable utilizar la lendrera, un peine con las púas muy juntas que arrastra piojos y liendres. No debemos aplicar acondicionadores para evitar anular el efecto del producto aplicado inicialmente.

Además, podemos encontrar tratamientos preventivos en nuestras farmacias que, en el caso de tener niños en edad escolar, deberían formar parte de los cuidados diarios.

Llevar el pelo recogido, no compartir peines ni cepillos y lavarlos semanalmente, tener una higiene frecuente, son algunos de los hábitos que también pueden ayudar a evitar la visita de estos insectos a los cueros cabelludos de nuestros pequeños.

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