Piel atópica en niños

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Cada vez resulta más común un diagnóstico de dermatitis atópica en los más pequeños. Generalmente sus primeras manifestaciones surgen en el primer año de vida cuando su piel es aún muy frágil y las cremas que les aplicamos, colonias y los distintos tipos de tejido de la ropa son todo un descubrimiento en la piel de nuestros bebés.

Se trata de una enfermedad inflamatoria crónica que se presenta en forma de brotes con lesiones eccematosas y mucho picor, pero no es contagiosa. Las lesiones suelen aparecer en la cara, en las manos, en los pliegues (codos, detrás de las rodillas, tobillos, muñecas y parte posterior de las orejas). La piel suele ser seca y a veces con granitos como de piel de gallina en brazos y muslos.

El organismo de un bebé con piel atópica reacciona de forma adversa cuando identifica un alérgeno y el grado de reacción dependerá de los niveles de Inmunoglobulina E (IgE) que sean liberados en el proceso.

La Inmunoglobulina E es una molécula del sistema inmune que activa los basófilos y mastocitos cuando siente que el cuerpo es atacado. Estas células a su vez propagan la liberación de histamina, la responsable de todos los síntomas de cualquier alergia.

¿Cómo controlamos la Dermatitis Atópica?

Estas reacciones cutáneas no tienen un remedio para ser eliminadas pero existen ciertas medidas que controlan la aparición de sus brotes.

1. Utilizar cremas emolientes:

La hidratación de la piel es fundamental para mantenerla sana, además, este tipo de cremas permiten regenerar la estructura de la piel que en muchas ocasiones se encuentra alterada por esta afección. Se recomienda extender la crema por todo el cuerpo, dado que las reacciones pueden surgir en cualquier zona y aplicarla tantas veces como sea necesario.

La elección de la crema adecuada debería ser asesorada por un profesional dado que muchas cremas hidratantes pueden utilizar sustancias que irriten una piel con atopia.

2. A la hora del baño:

Debemos escoger un jabón específico para pieles atópicas, de los que disponemos una amplia gama en las farmacias. Es importante también usar agua más bien templada (nunca caliente) y hacer baños cortos, sobre todo si estamos en pleno brote.

3. Controlar la alimentación:

Si ya no hablamos de bebés, sino de niños un poco mayores, existen ciertos productos que pueden propiciar la liberación de histamina y que hay que vigilar, tales como las fresas, los frutos secos o el marisco…

4. Qué tipo de ropa utilizar:

Se recomienda que las prendas sean de algodón y que éstas sean lavadas con un jabón neutro. Además se desaconseja el uso de suavizante.

5. Otros factores:

Se deben controlar ciertas situaciones que propician la aparición de los brotes atópicos como son el estrés, los cambios bruscos de temperatura, los alérgenos típicos, etc.

El mejor tratamiento para resolver los brotes vendrá determinado por la prescripción de su médico o farmacéutico y por lo general suelen estar basados en corticoides. En cualquier caso lo mejor es tratar de prevenirlos y mantener la calma ante los brotes de los pequeños.