Protección solar en días nublados

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Cuando miras por la ventana y ves que el día está nublado, probablemente ni se te pase por la cabeza usar protector solar, pero cuidado: las nubes no nos protegen de la radiación utravioleta (UV).

El sol emite muchos tipos de energía y partículas. Nos llegan rayos X, rayos gamma, ondas de radio de diferentes longitudes y rayos ultravioleta. De los diferentes tipos de luz ultravioleta que hay (A, B y C), la capa de ozono detiene los C en su totalidad, ya que son rayos de onda corta, el 90 por ciento de los rayos de onda media o B y deja pasar totalmente los A, que son los llamados rayos UVA, de onda larga.

Los rayos UV pueden provocarnos quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel, irritación, manchas, pérdida de elasticidad, afecciones a nivel ocular o incluso llegar a producir cáncer de piel. En cantidades moderadas, la absorción de rayos UV tipo B permiten la síntesis de la vitamina D en la piel, necesaria para la absorción de calcio y su deposición en los huesos. Cierto es que una nube poco densa puede frenar hasta el 80 por ciento de la radiación solar, pero cuando se trata de rayos ultravioleta, tan solo consigue detener entre un 5 y un 10 por ciento.

Entonces, ¿por qué debemos usar protector solar?

Principalmente porque los efectos negativos de la exposición prolongada al sol son acumulativos y, aunque el día esté nublado, la radiación solar no es frenada por las nubes.

Además, recuerda usar gafas de sol homologadas para proteger tus ojos. Para que sean óptimas deben filtrar, al menos el 90 por ciento de la radiación ultravioleta.

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