Vitaminas. ¿Realmente las conocemos?

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Las vitaminas son sustancias inorgánicas que se encuentran en los alimentos y que son necesarias para la vida, para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, imprescindibles en el crecimiento y desarrollo de nuestro cuerpo.

Existen dos tipos de vitaminas, las liposolubles (solubles en grasas) y las hidrosolubles (solubles en agua):

  • Las liposolubles son solubles en los componentes grasos de los alimentos. Se almacenan en los tejidos grasos de nuestro organismo y su eliminación es complicada. Las de este tipo son:
    • Vitamina A o retinol. Esencial para la vista y el crecimiento, además ayuda al sistema inmune y al buen estado de la piel y las mucosas. Está presente en la leche entera, la mantequilla, zanahorias, espinacas y tomates.
    • Vitamina D o calciferol. Favorece a la mineralización de los huesos, ayudando a la absorción de calcio y a la prevención de enfermedades crónicas. Se encuentra en pescados grasos, yema de huevo y lácteos.
    • Vitamina E o tocoferol. Funciona como antioxidante protector de las células y se puede encontrar en frutos secos y aceites vegetales.
    • Vitamina K. Ayuda a la síntesis de factores de coagulación. Está en vegetales de hoja verde y nuestra propia flora intestinal fabrica más de un 35% de la necesaria.
  • Las hidrosolubles son solubles en líquidos, en la parte acuosa de los alimentos. Son fáciles de eliminar a través de la orina, por eso debemos consumirlas para que se mantengan estables, ya que, a diferencia de las liposolubles, éstas no se almacenan.

Se engloban en este grupo:

  • Vitamina C o ácido ascórbico. Posee un efecto antioxidante, antibacteriano y antihistamínico, además de mejorar la vista y la formación de colágeno. Se encuentra en la fruta, principalmente en los cítricos.
  • Vitamina B1 o tiamina. Se encarga de convertir los carbohidratos en energía. Está presente en el hígado, carne de cerdo y cereales integrales.
  • Vitamina B2 o riboflavina. Ayuda a transformar los alimentos en energía y conservar la buena salud visual y el buen estado de las células del sistema nervioso. Podemos encontrarla en lácteos, carne, huevos y frutos secos.
  • Vitamina B3 o niacina. Aporta energía a través de los glúcidos o hidratos de carbono y mejora el sistema circulatorio, estabiliza la glucosa en sangre y mantiene sana la piel y las mucosas.
  • Vitamina B5 o ácido pantoténico. Participa en la síntesis de las grasas, de colesterol, de acetilcolina (elemento que usan las neuronas para comunicarse) y de melatonina (necesaria para regular el sueño). Aparece en alimentos como legumbres, carne, pescado, fruta y verdura.
  • Vitamina B6 o piridoxina. Interviene en el metabolismo de las proteínas y los ácidos grasos. Relacionada con la función cognitiva. Altamente presente en carne, pescado, huevos y cereales.
  • Vitamina B8 o biotina. Ayuda a metabolizar hidratos, proteínas y ácidos grasos. La encontramos en gran cantidad en vísceras, huevos, lácteos, carne, pescado y legumbres.
  • Vitamina B9 o ácido fólico. Tiene un rol importante en la formación de las células sanguíneas. Está presente en los vegetales de hoja verde.
  • Vitamina B12 o cianocobalamina. Necesaria para las células que están en fase activa de división. Aparece únicamente en alimentos de origen animal, por lo que suele ser deficiente en las personas vegetarianas o veganas, pudiendo llegar a producir anemia y degeneración neuronal.

Todas son necesarias para nuestro organismo en cantidades adecuadas, pero existen unas imprescindible para el correcto desarrollo de los más pequeños: B6 (para el crecimiento y desarrollo neuronal), B12 (para el desarrollo del sistema nervioso), A (para mejorar el sistema inmunológico y desarrollar una buena visión), E (para el desarrollo cerebral) y D (para la mineralización de los huesos y dientes).

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